domingo, 8 de septiembre de 2013

Sluggish Morss - A Delicate Time in History


Advertencia: Se recomienda encarecidamente escuchar esta canción en la lectura de esta entrada.

El tiempo. Qué magnitud más maravillosa. Esa serie de eventos no necesariamente relacionados que se utilizan comúnmente para transmitirnos una falsa sensación de seguridad, y crear conceptos tan magníficos como el pasado, el presente, y el tan temido futuro, con sus infinitas líneas de historia confractual y sus amplias capacidades para hacernos preguntar millones de supuestos acerca del mundo, e incluso muchísimos más sobre nosotros mismos.

Pero al mirar atrás, todo es una mentira. A medida que el tiempo avanza, las líneas tangibles de nuestra dimensión se van formando y, poco a poco, minuto a minuto y segundo a segundo, la corriente alterna de la vida toma forma, deviniendo en aquello que conocemos hoy pero no conoceremos mañana, con incontables cambios en los hechos, desde sutiles hasta bruscos, tan correlacionados entre ellos como la gravedad y un reloj de arena.

El subconsciente humano brilla por las magnánimas construcciones de la mente, y al mismo tiempo, se ve reflejado por las intensas señales del Nuevo Mundo, que habita en cada uno de nosotros, capaz de hacer cambiar el curso de la historia y su proyección en nuestra realidad. Pocos son aquellos que deciden aventurarse en los dominios de los Super Bebés, y menos aún son los valientes que intentan hacerles frente, separados por la razón y la lógica, el destino y la inevitabilidad.

De la misma manera que las temperamentales aguas de los mares van aprovechándose de la longitud de nuestro querido planeta, horas y horas de sabiduría son eternamente perdidas por ese cosmos al que ciertos hombres sabios se atreven a llamar olvido. El mundo, poderoso y creyente de su misma historia, que ha ido escribiendo con el transcurso de los años, se encuentra cada vez más al borde del abismo, separado por las mismas entrañas de los antes llamados hombres.

La causalidad de nuestra existencia es una elocuente moneda que felizmente vemos pasar por nuestras manos, temerosa de ser arrojada a las vanas manos de hombres arrogantes y débiles, pero que una vez alejada de nosotros, nos hace sentir libres y felices, pero también vacíos, por la extrema moralidad que habita en nuestra sociedad, catapultando océanos enteros de dudas y malos pensamientos, tanto propios como ajenos.

Al cambiar las etapas de desarrollo de nuestros bienes más preciados, aprendemos a convivir sin ellos, asqueados de las constantes conductas de nuestros antepasados, que siguen perpetrando a través de las generaciones más futuras, imposibles de corregir y ahuyentar. Trágicas noches en los teatros más mundanos, empobrecidos por las carteras más decorativas e ilustres.

Sintiendo la llamada de aquello que dice estar vivo, desde tiempo inmemorables hemos intentando perpetrar el maravilloso sarcófago de lo que no se puede poseer, y ajenos a la basura, inmundicia y locura que esperábamos encontrar en tamaño lugar, comúnmente nos vemos rodeados por grandilocuentes parábolas que danzan como ninfas a nuestro alrededor, otorgándonos dones tan brillantes como la capacidad de entender y razonar, iniciando el puro y limpio proceso pensante.

Con la llegada de este tipo de corriente mental, la violencia toma protagonismo y desencadena su espiral de destrucción, condenándonos a vagar para siempre en los espesos mares de la ética, volviendo loco a la mayor parte de los valientes que han decidido aventurarse en el proceso lógico y motriz.


Desesperados por la llegada de obstáculos tan macabros como útiles en la categoría masculina de compra al por mayor, la misteriosa agenda de los ricos se va llenando de nuevas y grandes cosechas, inspiradas por muchos de los que se dejaban la vida entre libros y alcohol, ansiosos de seguir viendo amaneceres y redactando complicadas tesis dignas de los más eruditos, a menudo manchadas por efímeras gotas procedentes de los más tristes sollozos.

Tiempo después de querer cuantificar una de las más poderosas oportunidades que los usuarios corrientes acostumbran a apartar de un modo tan solemne, el objeto humano tiende a cambiar la perspectiva con la que suele ver el mundo, sin la necesidad de cambiar las antiguas formas prescritas por la sociedad y los malos hábitos. Dependiendo de la cantidad de toxicidad en un ambiente estanco, el promedio de resultados suele variar entre uno y un millón, otorgando así una amplia gama de sensaciones, sentimientos y otras aves de corral.

Impertinentes aquellos que suelen poner cara al viento y gritar a toda voz lo grandes que son y lo felices que se sienten, muchos de aquellos hombres que niegan haber sido niños antes renuncian de una manera un tanto áspera a lo que se convertirán en el futuro, una masa de odio y cenizas. Triste es el destino de los que tendrán por objetivo en la vida barrer esos pequeños montones de polvo y rabia, pues una vez al final de la suya, se darán cuenta que aquello que veneraban con tanto ahínco no es más que una serie de desdichadas decisiones, originarias de alguien tan simple como un vulgar mono de feria.

Estas cadenas alimenticias, que tan famosas se convierten al tratarlas en los típicos organismos de prensa de la sociedad, no son más que minucias comparadas con las amplias capacidades del ser humano, que aun corriendo peligros y sufriendo atrocidades, se levanta cada día con la vista al frente y descubriendo las infinitas posibilidades que tiene la vida, sonriendo sin razón aparente y bostezando, pues el día anterior fue muchísimo más duro de lo que acabará siendo este.

Mera esperanza en labios de un loco, que pese a saber a ciencia cierta que algo malo ocurrirá en el futuro, sigue hacia adelante, y con el ímpetu de mil hombres, asciende su poderoso pie hacia arriba, y acto seguido, lo deja caer. Sobre un futuro que sin ninguna duda, será oscuro y terrible, pero también sobre un futuro que no está escrito por nadie, ni tan solo por Widok.


Lejos de la inmundicia de la sociedad, se ocultan todo tipo de mundos y personalidad, algunas de ellas con mayores capacidades que la raza humana, verdaderos intelectos que encuentran a la humanidad como míseros loros que aprenden a imitar el comportamiento humano o como perritos lanzados en el océano, intentando salvarse nadando y nadando, con una fuerza de voluntad increíble, pero nunca consiguiendo nada, por muy duros y loables que sean sus intentos.

Una manera metacrítica de ver el mundo, pero pese a ser perfectamente debatible, es totalmente legítima. Las culturas son culturas, y merecen ser objeto de estudio e investigación, pero nunca de cambio. Proteccionismo idiosincrático con raíces en los periodos más antiguos de la historia, que nunca deberían ser profanados, como mucho entendidos.

El deseo de cambiar todo tipo de conocimientos es cada vez mayor, y solamente culturas determinadas puedes tener total libertad sobre sus subconscientes y seguir aumentando sus bases de datos, llegando a escenarios tan complejos como la ausencia de tiempo, destinos y causas.

El egoísmo humano plantea ansiosamente un problema global, y a la vez, representa cada uno de los valores de la cadena humana que tanto veneramos y admiramos, rompiendo en pequeños pedazos toda nuestra razón de ser y nuestras esperanzas en un futuro mejor, trozos que acaban cayendo como piedras sobre los muros que separan cientos de culturas, uniendo todo aquello que amamos y separándolo al mismo tiempo.

Descendiendo en la gran escalera de caracol de la vida, pronto nos vamos dando cuenta de la gran importancia de temas tan triviales como los comentados, que nacen de pequeñas dudas y problemas, y acaban resultando en verdaderos remolinos existenciales que suelen engullir a más de un despistado. Ser precavidos es una actitud sabia y algún día acabará salvándonos la vida, tanto de dudas y paradigmas, como de la vida misma.


Suelen ser temas bastante peliagudos, pero mirados desde un punto de vista antropomórfico, los acontecimientos que desembocan en litros y litros de alcohol y penas son cada vez más comunes, hasta seguramente llegar a un punto de no retorno que nos haga estudiar y debatir sobre los mismos cimientos de nuestra sociedad. Replanteándonos todo aquello que antes veíamos como bueno, y que ahora simplemente vemos como posible.

Uno de los mayores motivos de una senda positiva espiritual es la ausencia de seguridad en un mismo ser, que ataca con rabia y dureza el sentimiento de alguien con voluntad débil, acabando en unos beneficios desorbitados, puesto que es muy posible que la misma persona levante muros duros y sólidos para defenderse de su propia inseguridad, y reemplazando las dudas con citas de los más famosos héroes de la literatura.

Resultando en una parálisis del cuerpo, y a través de muchas y muchas capas de cera, el organismo viviente aprende a vivir, aislado de todo lo que cree benévolo para su salud, y existencial para otros, constituyendo uno de los mejores temas para debatir en una tertulia madrileña a pequeños pies del suelo, retransmitiendo pequeñas ondas cerebrales de liturgias capaces de dormir al más profundo de los obispos creyentes en la segunda venida de Cristo.

Comenzó cantando en discotecas al tiempo que trabajaba como corredor de fincas inmobiliarias, en una consignataria de buques, en una compañía de seguros y como representante de Sofico. Después viaja a Estados Unidos donde pasó casi tres años.

Siglos y siglos después de una corriente metamórfica filipina, los habitantes de los pequeños huecos en las paredes, surgen una vez más al exterior para realizar sus danzas propias sexuales, inspirando valor en las razas vecinas y proporcionando pegajosos montones de basura acumulada, formadas por opio, maíz y limosnas.


Secretamente parecido a cien escarabajos de Marte, nuevas opciones financieras se utilizan en los mercados de bolsa americana, intentando reconfigurar las pequeñas teclas de los opulentos, reparando muñecas y situándolas en los momentos y lugares más inhóspitos. Un escenario muy curioso que no provoca más que nostalgia y tristeza, al recordar lo que una vez fue y mañana seguirá sin ser.

El pequeño sistema calórico otorga realmente cuestiones igual de candentes, desde la pequeña liposucción de los perezosos australianos hasta grandes dudas existenciales como el pelo de una morsa. A grandes pasos y a pequeños momentos de la madre de todas las montañas, rápidos ríos crecen en los más monótonos recuerdos del subconsciente tántrico, muchos de los cuales acaban resultando en vallas monocromáticas del país de la duda.

Creyendo en los más pequeños rincones de la ciudad, los organismos pensantes son relativamente más fogosos que las alternativas que proponen en los lugares menos contaminados, fruto del egocentrismo mutuo y simple de complejas mentes que aseguran administrar tangentes, pero que no tienen personalidad ninguna al no tratarlos como ellos mismos dentro de su propio ecosistema.

Siete cuadros pueblan el aire, repeliendo los más lúgubres asuntos sexuales del pequeño mundo que rodea el triciclo abandonado de un hombre viejo y cansado por la vida. Muchos de ellos siguen avanzando poco a poco en su pequeño universo, deseosos de ser usados y amando poco a poco uno de los mayores momentos reconocidos por el hombre, la libertad y la esperanza, propias del más amable de los licores de un borracho muerto en el callejón sin salida que es la vida.

Fuck me. Fuck my throat. I will bite your cock if you don't fucking fuck me now. Fucking fuck my guts. Sounds you can't. I want to feel you stabbing deep inside me. Deeper. Harder.

8 comentarios:

  1. ¿Qué es esto, Angol?

    (Me ha gustado mucho, pero necesito saber más sobre ello para sacar mejores conclusiones :P)

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  2. Creo que el tag "qué es esto Angol" es lo que mejor define la entrada, sí.

    Sólo sé que no he entendido nada y que me he quedado con mucha curiosidad sobre qué contiene Sluggish Morss para inspirar un texto así.

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  3. Ya han pasado unos días, asique os voy a contar un poco de qué iba todo esto. La entrada en sí es una metáfora del mismo juego, que pese a tener párrafos y párrafos de narrativa, no decía nada.

    ¿Cuál era la mejor forma de escribir acerca de un juego tan curioso? Realizando una entrada igual de absurda, y que ha acabado retransmitiendo una sensación extraordinariamente parecida al juego. Empieza bien, con una charla medianamente filosófica y seria sobre el tiempo, con una genial canción de fondo y acaba convirtiéndose en un engendro de sinsentidos y locuras, y acabando finalmente con un final un tanto... Especial.

    Si la entrada os ha resultado curiosa, jugad al juego, pero no creáis que la sensación que vais a tener al jugarlo sea distinta que la que habéis tenido al leer la entrada. Dura de diez a treinta minutos y si os gusta el arte moderno y la gafapastería, seguro que os gusta. Aparte de tener una banda sonora genial (http://jackking-spooner.bandcamp.com/album/sluggish-morss-extended-soundtrack) y una de las escenas más bonitas que he visto en toda mi vida.

    Sois libres de probarlo, pero no os lo recomiendo en absoluto, pese a durar tan poco.

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    1. sera lo recomiendo o me equivoco XD es que hay un no adelante por eso ajjaja
      sobre el juego ya lo tengo dura poco como dices tiene una musica muy buena y la que has publicado al principio es genial

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    2. No, no lo recomiendo para nada, hahaha. Pero sois libres de probarlo, claro. :P

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  4. Acabo de leer esta columna, y no sabes las ganas con las que me dejaste :c

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    1. Uy... ¡Pues buena suerte jugándolo! Si te ha gustado el texto, seguramente te guste el juego, porque es tan extraño, raro e incongruente como esta misma entrada. Si le encuentras significado a todo, no dudes en venir aquí y comentarlo, estaré encantado de leer teorías locas, hahaha.

      ¡Que conste que no recomiendo jugarlo! Pero también os recuerdo a todos que es un juego gratis que se puede obtener en: http://gamejolt.com/games/other/sluggish-morss-a-delicate-time-in-history/12298/

      (Y cuidado que hay dos Sluggish Morss, el original y el Delicate Time in History, que es el bueno. El "bueno". El....... Relativamente bueno. Da igual, ya me entendéis.)

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